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jueves, 4 de julio de 2019

HASTA EL ÚLTIMO HÁLITO DE VIDA...

10 Despierta además el oído de ellos para la corrección,
Y les dice que se conviertan de la iniquidad.
11 Si oyeren, y le sirvieren,
Acabarán sus días en bienestar,
Y sus años en dicha.
12 Pero si no oyeren, serán pasados a espada,
Y perecerán sin sabiduría.
13 Mas los hipócritas de corazón atesoran para sí la ira,
Y no clamarán cuando él los atare.

JOB 36:10-13


La humildad y reverencia, la humillación y dependencia a Dios es fundamental para toda persona, especialmente para aquellos que hemos conocido la Palabra del Creador.
Como conocedores no podemos dejarnos engañar por el diablo (sabiendo que todos somos acechados y podemos ser presa si nos descuidamos) en despreciar una enseñanza, advertencia o consejo por celos, malos juicios o por de quien viene.

Hay dos palabras clave en este texto, y son: corazón e hipocresía.
A veces somos muy "optimistas" cuando hacemos una evaluación de nosotros mismos; y pecamos con soberbia.
No debemos olvidar, tomando la primera palabra, que el "corazón" del ser humano, nuestro corazón, solo es conocido enteramente por una persona; y esa persona no es humano. Pues solo Dios conoce el corazón del hombre. Prestemos atención a estos tres pasajes fundamentales de la Palabra:


9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

JEREMÍAS 17:9-10

12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
HEBREOS 4:12-13

12 ¿Quién podrá entender sus propios errores?
Líbrame de los que me son ocultos.

13 Preserva también a tu siervo de las soberbias;
Que no se enseñoreen de mí;
Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.

SALMO 19:12-13

Queda claro en estos pasajes que uno debe orar y clamar a Dios para tener y mantener limpieza en el corazón, como hacía el salmista. Pues solo Dios conoce exactamente lo que hay en lo mas profundo de nuestro corazón y solo él puede limpiarlo. Para lo cual es necesaria la humildad y humillación. Pues es el diablo es serpiente y si nos descuidamos o nos creemos superiores, seremos los primeros en caer en sus trampas.

Dicho esto es necesario aclarar que la hipocresía en el corazón a veces es bien manifiesta y otras veces es mas oculta, inclusive a nuestro propio entendimiento. Es por esto que debemos mantenernos vigilantes, en oración y humillación.

¿Por qué el título: Hasta el último hálito de vida?

El pasaje de Job que pusimos primeros habla de que Dios advierte y da consejo para corrección y conversión. Algunos se arrepienten y se convierten y son salvos. Pero hay otros que no oyen, no se arrepienten; y al tener hipocresía en el corazón ni siquiera clamarán a Dios en su aflicción.
Es por esto que hasta el último hálito de vida Dios da oportunidad de arrepentimiento, por su gran amor y misericordia. Pero cuando se ha atesorado hipocresía, esto es mentira, engaño en el corazón, por lo general ya no logran escapar de la muerte, porque Dios los ató a causa de su hipocresía.

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
GÁLATAS 6:7

CONCLUSIÓN

Hermano, hermana, varón, mujer, solo Dios sabe quien será salvo, porque él determina el destino de cada uno y está capacitado para decirlo. También es Dios quien puede bendecirnos o privarnos de bendiciones, castigarnos o condenarnos. Y el sacrificio de Cristo hace verdaderamente salvos a aquellos que practican una fe verdadera, demostrada en la obediencia, como dice Hebreos 5:9.

Sé sabio y humilde. Ora a Dios con humillación, siendo verdaderamente dependiente de Él. Pídele cada día por tu corazón para que sea limpio y guiado enteramente por el Espíritu Santo. Pues debemos llenarnos diariamente del Espíritu Santo, y no solo en una ocasión.
Y tu obedece a Dios, con corazón limpio y libre de engaño e hipocresía, hasta el "último hálito de vida".

Dios te bendiga.


Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.



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