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sábado, 4 de octubre de 2014

EL SERVICIO EN LA OBRA DE DIOS

Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.

1 TIMOTEO 3:10


Amada iglesia de Jesucristo, hay tantas cosas que debemos aprender, recordar, escudriñar, para así tener cada día mas armas con las cuales batallar contra el enemigo, a causa de la maldad que va en aumento. Pues no olvide que Dios nos dice que debemos ser NIÑOS EN MALICIA, pero MADUROS EN EL MODO DE PENSAR.

Antes de desarrollar este mensaje recuerde hermano y hermana, que la Palabra de Dios es como una espada de dos filos que penetra hasta partir el alma, los tuétanos y las coyunturas y discierne las intenciones del corazón, y que la sana doctrina se sufre. ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios, la sana doctrina, la enseñanza de Jesucristo, batallan en contra del pecado, y nosotros somos de carne. La Biblia dice que la carne es vendida al pecado, por eso nos duele la Palabra, porque va en contra de los gustos, costumbres, de todo lo que no edifica para Salvación y de todo pecado.

Sabemos que toda alma que llega a la iglesia, a la casa de Dios, llega con gran necesidad, como nosotros también en su momento. Dios a través de sus siervos y de las oraciones, por su amor, misericordia y Poder las bendice, y soluciona sus problemas. Algunas veces los hace esperar, porque sabe que si les da todo junto son tendientes, por la propia carne, a alejarse de Él.

Muchos agradecidos porque Dios nos saco del pozo, queremos servirle, pero la gran mayoría de las veces queremos servirle a nuestra manera, en nuestros tiempos, y no conforme a la Voluntad de Dios. Muchos pastores se confunden, dejándose guiar por el corazón y no por el Espíritu, pues ven las ganas del hermano nuevo de servir y para que los jóvenes estén ocupados, los ponen a trabajar en la iglesia. Lo mas común, en el área de alabanza, a otros los mandan a predicar a otras iglesias, o a chicos que están en la misma situación de la que ellos acaban de salir, como por ejemplo de la drogadicción.

¿Y por qué digo que se confunden? Amado hermano, el enemigo, dice la Palabra, vino para matar, hurtar y destruir, principalmente nuestra alma; ahora bien, cuando usted sirve a Dios, especialmente en lo que llamamos “ministerios visibles”, el enemigo con mayor razón le va a querer destruir. ¿Por qué? Porque usted está ayudando a la Salvación de almas, mas aún está siendo el ejemplo que otros están mirando; por esa razón el enemigo le va a querer destruir, y lo va a tener de blanco principal. No olvide que en la batalla, el enemigo para vencer ataca a la cabeza, y eso en la iglesia va desde el pastor siguiendo por los que sirven en la predicación, en la alabanza, y así hasta lo último. Cuanto mas trabaje para el Señor, especialmente en los “ministerios visibles”, mas el enemigo le va a querer destruir, para hacerle caer en descrédito y arrastrar a la mayor cantidad de almas, especialmente con el mal ejemplo y las doctrinas erróneas, para destruir su propia alma.

¿Entonces? Cuando llegamos al Camino de Dios, golpeados, con malas costumbres, con nuestra propia manera de pensar, es necesario que vayamos paso a paso: Primero “restaurarnos”, dejando que el Señor sane nuestras heridas, rencores del pasado, vicios, malos deseos, para después santificarnos cada vez mas, esto es dejando todo lo malo, lo que Dios dice en Su Palabra que es malo, toda la vieja vida, y venciendo en todas nuestras debilidades, ya que el enemigo nos atacará, como astuto que es, en nuestras debilidades.

Amado hermano, cuando uno tiene amor por Dios empieza desde abajo, entra por la puerta, principalmente para que así vayamos dejando nuestro orgullo y nos vayamos fortaleciendo en la Fe. Además mi hermano, Dios conoce nuestras debilidades mejor que nosotros, también conoce cual es el propósito que tiene con cada uno de nosotros, cual es el camino y los tiempos que debemos respetar para que podamos vencer en cada batalla y llegar a la meta.

Dice la Palabra de hoy que los diáconos deben ser IRREPRENSIBLES, esto es prácticamente que nadie tenga nada que decir en contra de ellos, como por ejemplo Esteban, siervo de Dios. No significa perfección, porque ninguno lo es, pero si ser un cristiano maduro, crecido en el Espíritu, para así poder soportar los embates del enemigo, a causa del ministerio. No olvide que servir a Dios, y ser diácono, pastor, evangelista, obispo, o el ministerio que Dios nos haya dado o nos quiera dar, NO SON CARGOS, sino que SON CARGAS, y debemos luego dar cuenta por ello delante de Dios.

Obviamente hay cosas que desde el primer momento que pisamos la iglesia, y conocemos del Camino de Dios podemos hacerlas y DEBEMOS HACERLAS, para así ir dejando atrás la vieja vida, antes de conocer a Cristo. Como por ejemplo, congregar todas las reuniones, perdonar a todos los que nos hayan ofendido, colaborar en la limpieza y hermoseo de la iglesia (Casa de Dios), cumplir con los mandamientos de Dios, incluyendo en lo que a dinero se refiere (y que es lo que mas suele costar), ir cambiando nuestra forma de vestir, de hablar. Todas estas cosas podemos y debemos empezar a hacer rápidamente; aunque algunas de ellas, como por ejemplo el cambiar la forma de vestir, a muchos les cuesta por el espíritu que se mueve hoy en el mundo, pero con oración y deseo sincero de hacerlo podremos vencer, ya que esto es amar a Dios y a los hermanos.

Como dijimos antes, no le haga caso a lo que el diablo le diga al oído; USTED que está leyendo es UN ALMA ESCOGIDA POR DIOS PARA SERVIRLE. No olvide que Dios no está buscando a los perfectos, fuertes o sabios del mundo para servirle, sino que, dice la Palabra, de lo mas vil, menospreciado, necio, y débil Dios escogió para avergonzar a lo fuerte y sabio de este mundo.

Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia. 30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; 31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

1 CORINTIOS 1:26-31

Dios necesita almas que quieran oír su voz, Él se goza en usar lo débil para demostrar su poder. Así que si te sientes débil y piensas que Dios no te tiene en cuenta, MENTIRA DEL DIABLO, Dios te ama y a ti te quiere para mostrar su poder y para llevar su mensaje a todo el mundo.

YA LO HEMOS DICHO: LA GLORIA ES PARA CRISTO, y con esto quiero dejar la última parte de este mensaje. Muchos anhelan estar en el púlpito predicando o alabando, y si bien esto es bueno, no olvide que Dios nos prueba en nuestra debilidad. Muchas veces, a aquellos que quieren estar adelante y les gusta que los vean, el Señor los manda al fondo a empezar desde abajo para así batallar contra el orgullo y la vanidad. A muchos otros (en este grupo, como diácono, me incluyo) que nos sentimos débiles, tímidos, incapaces de predicar, de servir a Dios, además de hacernos pasar por el desierto y empezar por abajo, Dios nos manda luego al frente, para de esta manera batallar contra nuestra debilidad para demostrarnos que en Cristo todo lo podemos, que la Gloria siempre es para Él; y así dar testimonio de Su Poder.

AMADA IGLESIA, NO ESCUCHE LA VOZ DEL ENEMIGO, SIGA LOS PASOS DE CRISTO, NO SE DESALIENTE, NO HAGA LAS COSAS A SU MANERA, CREA EN EL LLAMADO DE DIOS PARA SERVIRLE, ESPERE EN SUS TIEMPOS, ESFUÉRCESE Y SEA DILIGENTE; NO SE DEJE GUIAR POR SU DEBILIDAD, PERO SEPA CUAL ES, PARA BATALLAR CONTRA ELLA TODOS LOS DÍAS.

ALIMÉNTESE TODOS LOS DIAS DE PALABRA DE DIOS. PUES NO OLVIDE QUE SATANÁS CUANDO TENTÓ A JESÚS, LO HIZO CON LA PALABRA. ASI QUE ESCUDRIÑE LA PALABRA Y VIVA EN COMUNIÓN CON DIOS.

LA OBRA DE DIOS NECESITA OBREROS, PERO QUE LE SIRVAN COMO ÉL QUIERE.


DIOS TE BENDIGA AMADA IGLESIA DE JESUCRISTO.



Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.



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