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martes, 16 de septiembre de 2014

LOS NIÑOS EN LA IGLESIA

Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. 14 Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. 15 De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 16 Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.

MARCOS 10:13-16


Amada iglesia, es necesario que reparemos en el primer versículo de este pasaje donde dice que los discípulos reprendían a los que les llevaban los niños al Señor Jesús.
La enseñanza y la bendición verdadera para nuestros niños están en la iglesia y en la Presencia del Señor. No es necesario tener demasiados estudios para comprender que los niños aprenden lo que ven y escuchan y lo repiten; y nosotros que conocemos la Palabra de Dios, sabemos que además de la Palabra que escuchan y de la adoración que ven, la Presencia del Señor y la bendición a través del Pastor son fundamentales para el crecimiento y cuidado de los niños; para que nuestros niños sean preparados para servir a Dios y no al mundo; pues mucha es la mies y pocos los obreros. Muchos son los obreros para el mundo y muy pocos para Dios, para la Salvación de las almas.

En muchas iglesias se ve como hacen lo mismo, que en aquellos tiempos hicieron los apóstoles, separando a los niños de la Presencia de Dios, sacándolos de la iglesia, de al lado de Jesús, para dejarlos fuera; como diría mi Pastor aquí en Argentina: Ellos se comen el asado y a sus hijos les dejan el puchero. Amada iglesia la solución para que los chicos crezcan en amor y disciplina, y para que sus padres puedan recibir la Palabra sin perturbaciones, no está en dejar a los chicos fuera de la iglesia, o aparte, para que “no molesten”, sino, y por mas que cueste al principio, en que aprendan a estar en quietud al lado de sus padres recibiendo la bendición del Señor tanto como ellos.

Es comprensible que muchos niños vienen de hogares desordenados, que los hace ser mas inquietos que los demás, pero la solución no está en excluirlos para conseguir la “paz”, sino en enseñarles con amor y disciplina a estar en orden y quietud. Al principio, dependiendo el caso, puede resultar molesto y difícil tanto para los padres del niño como para toda la iglesia, pero es necesario corregirlo ahora, a través del amor, la enseñanza y la disciplina con mucha oración, del Pastor, de sus padres y de toda la iglesia, y ayunos. Es fundamental para esto la perseverancia de los padres en el Camino de Dios.

Y por esta razón es necesario formar, y orar por, obreros, porque muchas veces vienen los niños sin sus padres, y es necesario, en estos casos, hermanos y hermanas idóneos para cuidarlos y enseñarlos.

Amado hermano y hermana, cuando usted está en el mundo sin conocimiento de las cosas de Dios, del Evangelio para Salvación, y del juicio del mundo, es comprensible que piense y crea que el futuro de sus hijos y de la sociedad está en el estudio y la formación académica, y en un buen salario; pero al llegar al conocimiento de la Voluntad de Dios, no puede dejar de comprender que el futuro de sus hijos y la Salvación de las almas, está, verdaderamente, en que sirvan al Señor y se mantengan en Santidad hasta Su Venida, aunque esto implique padecer por la causa de Cristo, pues mayor recompensa es la que nos aguarda en los Cielos, si somos obedientes a Dios.

Amado de Dios, sea sabio, y priorice, por sobre todas las cosas, que sus hijos puedan servir a Dios, apartados para Dios, y guardados de la contaminación del mundo; aunque esto signifique grandes batallas, por el movimiento satánico metido en la sociedad para perdición, esas grandes batallas traerán mayores victorias si usted persevera en la obediencia a Dios, guardando a sus hijos en santidad y en la Presencia de Dios.

Los niños necesitan, primero y fundamental a Dios y a la iglesia, y luego a sus padres, para poder crecer en amor y en Camino de Salvación. Desecha el pensamiento del mundo y aférrate a la Voluntad de Dios, la cual si es perfecta.

Los niños en la IGLESIA, y en SUS CASAS, con DIOS Y EL SEÑOR JESUCRISTO, y con SUS PADRES.

Y si tu fuiste de aquellos niños separados del amor de Dios o de tus padres, recuerda lo que Dios dice para ti en Su Palabra:

Aunque mi padre y mi madre me dejaran,
Con todo, Jehová me recogerá.

SALMO 27:10



Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.



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