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lunes, 21 de julio de 2014

SEMBRADOS EN BUENA TIERRA

El sembrador es el que siembra la palabra. 15 Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones. 16 Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; 17 pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. 18 Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, 19 pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 20 Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

MARCOS 4:14-20


Leyendo este pasaje, y recordando nuestra propia vida y las distintas personas que pasan por la iglesia, me maravillo de como Jesús lo explicó tan claramente, y de como realmente hay gente que ni siquiera lee la Biblia, y mucho menos con intención de comprenderla para aplicarla a sus vidas.

Muchos son los que apenas se les siembra la Palabra, la desechan sin darle importancia, y con toda facilidad satanás roba lo sembrado en sus corazones, porque no tienen ninguna intención de buscar a Dios, sino como dice la Palabra, están al “costado del camino”. Luego aquellos que solo vienen por interés y comodidad, sin comprender en sus corazones la necesidad de cuidar la Salvación de sus almas; y que una vez recibido con alegría lo que buscaban, y la verdad de la Palabra, a la primera dificultad que se les presenta se apartan, porque como dice la Palabra no tienen raíz en Dios sino en el mundo. Luego aquellos que caen en apostasía y en engaño del corazón, aun estando en la iglesia, pero con su corazón lejos de Dios y de la verdadera doctrina.

Pero en este mensaje quisiera concentrarme en lo último y mas importante, en aquella semilla que cayó en buena tierra, y dio fruto al treinta, al sesenta, y al ciento por uno. Mis amados hermanos, nosotros debemos ser esa buena tierra, que de fruto, que no se deje engañar por los deseos pasajeros de la vida, ni por los sentimientos engañosos del corazón.

Uno de los espíritus que mas nos ataca sin que nos demos cuenta, y de distintas maneras, es el espíritu de egoísmo. Pues muchos a simple vista podemos decir: No soy egoísta; pero si no tuviésemos un poco de egoísmo en nuestras vidas, por ejemplo, haríamos oración mas de lo que habitualmente lo hacemos, también nos esforzaríamos por crecer y servir a Dios de mejor manera, buscaríamos prosperar para compartir con el que no tiene, mejorar nuestro carácter, batallar contra la timidez que no nos deja predicar, cuidar lo que sale de nuestras bocas, todas cosas que hacen al amor hacia los demás; y cosas mas claras que no pueden faltar en cristianos maduros, como perdonar a todos y siempre y apartarse de toda mentira (falta de perdón y mentira son pecados de muerte), pensar en el otro antes que en nosotros mismos, poner primero la salvación de las almas que el bienestar del cuerpo.

Hay detalles importantes en nuestras vidas, esas debilidades contra las que nos toca batallar cada día, que muchas veces hacen que nuestro fruto no sea al CIENTO POR UNO; y, como ya hemos dicho, si bien no lograremos la perfección mientras estemos en este cuerpo de carne, la perfección debe ser nuestra meta, y la vida del Señor nuestro ejemplo a imitar.

AMADA IGLESIA DE JESUCRISTO, SEMBREMOS LA PALABRA DE DIOS POR TODAS PARTES, SABIENDO QUE ESAS SEMILLAS CAERÁN EN DIFERENTES LUGARES; Y QUE ALGUNAS SERÁN EN BUENA TIERRA. OREMOS PARA QUE DIOS PREPARE BUENA TIERRA. Y NOSOTROS ESFORCÉMONOS POR SER UNA BUENA TIERRA, SEMILLA QUE SE HAGA ÁRBOL Y QUE DE FRUTOS AL CIENTO POR UNO.

DESECHEMOS TODA REBELDÍA DE NUESTRAS VIDAS, Y VISTÁMONOS DE CRISTO JESÚS. PRESTEMOS ATENCIÓN A CADA PALABRA DE NUESTRO SEÑOR, Y RECORDEMOS QUE NUESTRA VERDADERA PATRIA ESTÁ EN LOS CIELOS Y NO EN ESTE MUNDO.

SOLO UN PEQUEÑO REBAÑO SE SALVARÁ, Y EN ESE REBAÑO DEBES ESTAR TU Y TU FAMILIA.


DIOS TE BENDIGA AMADO Y AMADA DE DIOS.



Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.



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