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martes, 29 de julio de 2014

HAS DEJADO TU PRIMER AMOR

Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
APOCALIPSIS 2:2-5


Todos y cada uno debemos esforzarnos por hacer la Voluntad de Dios, por crecer espiritualmente, como decíamos en el mensaje de ayer. Pero si hay una sutileza por la cual el enemigo nos quiere robar las bendiciones, y si es posible el alma, es a través de lo mismo que Dios nos pide, pero en contra nuestro, y esto es la “PERSEVERANCIA”.

Descontando a los interesados y egoístas, y cobardes, que a la primera batalla ya se apartan del Camino; cuando llegamos al Camino de Dios y conocemos de su maravilloso amor con el que nos amó, valga la redundancia, vivimos lo que los cristianos llamamos “el primer amor” con Dios. Ese primer amor que nos hace esforzarnos para Dios, batallando por vencer nuestras debilidades, por orar, por leer la biblia, por no faltar a la iglesia, que nos lleva a querer predicarle a cuanta persona conozcamos; aquel primer amor que nos da la fuerza para dejar cosas, para cambiar, para hacer planes y proyectos para ganar almas, y trabajar para Dios en lo que podamos, pensando y buscando un presente y futuro al servicio de Cristo.

Pero luego de un tiempo, en muchos cristianos llega como esa meseta espiritual, en donde el enemigo sutilmente, mediante la carne, el tiempo, las largas batallas, y la sutileza, nos va sacando esas ganas y energía, ese amor llevado a la práctica que teníamos al principio, sin que siquiera nos demos cuenta. Tal vez nos mantenemos en lo que hemos aprendido, sin caer en lo que pueden llamarse grandes errores, pero si nos enfriamos de aquel fuego que teníamos al principio, en algunos casos porque no vemos lo que queríamos o necesitábamos, y en otros casos por el engaño de la comodidad.

El Apóstol Pablo decía, mediante el Espíritu Santo:

Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.
1 CORINTIOS 9:26-27

Es por esto que todo cristiano “caliente”, debe ser esforzado y valiente, perseverante hasta el fin, y no darle siquiera un lugar al enemigo; siendo el Espíritu Santo quien gobierne nuestra vida y no la carne, que para nada aprovecha. Estamos en este mundo pero no pertenecemos a este mundo.
No olvide amado hermano que en el pasaje que tomamos hoy dice:

arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

Por lo tanto es necesario, que si hemos caído, aunque sea un poco de ese primer amor, nos arrepintamos hoy mismo para que Dios no quite su luz de nosotros, haciéndonos caer en tinieblas. Pero recuerde que arrepentirse significa hacer frutos dignos de arrepentimiento; esto es mostrar con nuestras obras que estamos arrepentidos, y no simplemente de labios. Lo primero que debemos hacer es esforzarnos en la oración para clamar a Dios a través de ella, el amor y la fortaleza necesaria para vencer y seguir creciendo en Cristo Jesús, para Salvación de las almas.

Amada iglesia, cuando fuimos niños, muchos hemos dicho: ¿por qué a mi si y a él no le dicen nada?. Ciertamente el ser corregidos y disciplinados mas que otros, no significa que somos peores, al contrario, en la disciplina y la corrección está el amor de un padre; y como nuestro Padre Celestial nos ama tanto, nos disciplina para que nos nos perdamos, y seamos de aquellas semillas que fueron sembradas en buena tierra, y dieron fruto al ciento por uno.
Así que si le han corregido desde pequeño gócese, y si no ha tenido corrección en su niñez y adolescencia, gócese hoy de conocer el camino de Dios y Su Palabra, que le corregirán, le amonestarán y le guiarán a vida eterna, mediante un camino de batallas y dificultades, pero de Salvación y paz en medio de las tormentas.


AMADO HERMANO Y HERMANA, NO TE ENFRÍES; NO TE APARTES; ARREPIÉNTETE Y VUÉLVETE HOY AL PRIMER AMOR. Y PERSEVERA HASTA EL FIN; PORQUE GRANDE ES LA RECOMPENSA EN EL REINO DE LOS CIELOS.



Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.



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