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miércoles, 25 de junio de 2014

¿QUE QUIERES QUE TE HAGA?

Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 48 Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. 50 El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.

MARCOS 16:46-52


Amada iglesia, amado lector, la Palabra de Dios nos enseña en este mensaje tres cosas muy importantes:

Primero y principal es que la bendición de Dios que estamos necesitando no la debemos esperar en nuestra casa sin hacer nada, ni en nuestra cama, o en la calle, llorando y lamentándose, sino que la debemos buscar en Dios. Pero debemos anhelarla y luchar por ella; como el ciego Bartimeo que no dejó que su discapacidad física, ni que la gente que lo quería frenar, lo detuviera, sino que habiendo oído del Señor corrió en su busca, gritando y clamando por su bendición; y que cuanto mas lo querían callar mas el gritaba: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!.

De igual manera no debemos dejar que nada nos impida buscar del Señor y anhelar su bendición; ni la pereza de este cuerpo, ni las personas que se levanten en contra (aunque sea nuestra propia familia), ni la enfermedad, ni los problemas económicos, ni las tentaciones y costumbres, ni nuestras debilidades y propios pensamientos, ni lo que nuestros ojos vean o nuestros oídos escuchan. Es necesario solo creer en Cristo Jesús y demostrarlo con nuestro esfuerzo y obediencia a sus mandamientos, con arrepentimiento sincero y Fe absoluta en Su Poder libertador, sanador y salvador. Sabiendo que SU AMOR SÍ ES VERDADERO.

Lo segundo y fundamental es clamar a Dios específicamente lo que queremos que haga en nuestras vidas.
Pero ¿Dios no sabe lo que necesitamos? Claro que lo sabe. El sabía que Bartimeo era ciego. Pero como Dios no hace nada en contra de Nuestra Voluntad es necesario que nosotros le pidamos lo que queramos que Él haga en nuestra vida. Como dice la Palabra:

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

MATEO 7:7-8

Clama a Dios por tu petición, tanto por la sanidad de alguna enfermedad, liberación, prosperidad, como así también por lo mas importante que es el CRECIMIENTO ESPIRITUAL, para SALVACIÓN.
Clama a Dios para que te de la fortaleza y la sabiduría para perdonar siempre, para amar como Él ama, para tener la paciencia y la mansedumbre necesaria, para que perdone tu incredulidad y aumente tu Fe, para que te quite las rebeldías y te ayude a obedecer, para que tu carne obedezca al Espíritu, para echar fuera el miedo y el temor al mundo y para tener la fortaleza para estar firme y que los demás se conviertan a ti y no tu al mundo, para dejar algún pecado favorito o vicio, para soportar las tentaciones, por los errores que no sabes que cometes; y clama a Dios por todo aquello que estas necesitando y que a la Salvación del alma ayude. Pero siempre diciendo: hágase tu Voluntad y no la mía, conforme a tu Palabra y a tu Santo Espíritu.

Y lo tercero y mas importante, que encierra todas las demás cosas, es SEGUIR A JESUS EN EL CAMINO; como Bartimeo, que luego de ser sanado por Jesús lo siguió.
Solo seguir a Jesús en el camino de la Salvación mediante nuestra obediencia y esfuerzo, con arrepentimiento sincero, demuestra nuestra genuina Fe y nos lleva a la Salvación; de otro modo solo demostramos que somos interesados, pero que no amamos a nuestro Señor ni a Su Salvación.

AMADA HERMANO Y HERMANA, SE DE LOS VALIENTES QUE ARREBATAN LAS BENDICIONES Y QUE CUIDAN LA SALVACIÓN DE SUS ALMAS. BUSCA EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA, EL HACER SU VOLUNTAD, PARA QUE TODO LO DEMÁS LLEGUE POR AÑADIDURA, COMO DICE LA PALABRA.

SE COMO BARTIMERO, AL QUE NO LE IMPORTÓ SU DIFICULTAD PARA VER A JESÚS, NI LE IMPORTÓ LO QUE LOS DEMÁS PENSARÁN, SINO SOLO LLEGAR A LA PRESENCIA DE DIOS, PARA RECIBIR SU BENDICIÓN; Y NO SOLO ESO SINO QUE LO SIGUIÓ EN EL CAMINO DE SALVACIÓN, HASTA EL FIN.
DEMUÉSTRALO CON TU ESFUERZO Y OBEDIENCIA A LOS MANDAMIENTOS DE DIOS. BÚSCALO EN ORACIÓN.


AMADA IGLESIA, EL SEÑOR TE DE FORTALEZA Y LA SABIDURÍA, AMÉN.



Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9) 

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.



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