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jueves, 3 de abril de 2014

PROSIGO A LA META

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

FILIPENSES 3:12-14


Amada iglesia, está es una Palabra que quebranta mi vida y nos recuerda cual es nuestra verdadera meta.
No es el “éxito personal”, o el “bienestar propio”, sino el de LOS DEMÁS.

Y ese “bienestar de los demás”, si bien tiene que ver con cada detalle mas mínimo en esta vida, lo mas y verdaderamente importante es la SALVACIÓN DEL ALMA.
Muchas veces para conseguir esta VERDADERA META QUE ES LA SALVACIÓN, es necesario cosas como EXHORTAR a una persona, aun con el riesgo de que seamos desechados por esto, y tengamos que pasar tiempos de soledad, como los profetas del Señor; y también muchas veces es necesario SOPORTAR CON PACIENCIA LAS FLAQUEZAS DE LOS OTROS.

Los frutos del Espíritu son el camino para alcanzar nuestra meta principal. Crecer en AMOR, PAZ, PACIENCIA, BONDAD, MANSEDUMBRE, TEMPLANZA, sin importar la situación, sino el Poder que el Espíritu Santo nos da para obrar con Amor y con todos sus frutos aun en los momentos mas difíciles. Como nuestro SEÑOR JESUCRISTO, que dejó su trono de Gloria, para humillarse a ser hombre, desechado por todos, y muerto con el mayor de los sufrimientos, por los pecados que Él no había cometido; ejemplo supremo de lo que debe ser nuestra vida; una vida para los demás.

Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. 21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; 23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; 24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. 25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.
1 PEDRO 2:20-25

NO PODREMOS VIVIR DE ESTA MANERA NI ALCANZAR ESTA META, SINO ALIMENTAMOS A QUIEN DEBE TENER LA FORTALEZA PARA HACERLO, Y QUE ES NUESTRO ESPÍRITU (Leer mensaje titulado: “¿TE OCUPAS EN ALIMENTAR TU ESPÍRITU?”)

SI NOS COMPORTAMOS COMO QUIEN DEJA A DIOS EN SEGUNDO PLANO, JAMÁS ALCANZAREMOS LA FORTALEZA PARA VIVIR COMO ÉL NOS MANDA EN SU PALABRA.

Cuando realmente nos OCUPAMOS de la Salvación del alma, poniéndola en primer lugar, mediante Su Justicia, las AÑADIDURAS, que pueden ser: SANIDAD, LIBERACIÓN, MILAGROS, PROSPERIDAD ECONÓMICA, PAZ, RESTAURACIÓN, FELICIDAD, Y CUALQUIER COSA QUE QUERRAMOS O NECESITAMOS, DIOS NOS LAS CONCEDERÁ SI ESTÁ DENTRO DE SU VOLUNTAD, SI PERMANECEMOS EN FE, como, valga la redundancia, “AÑADIDURA”. ES UNA PROMESA DE DIOS.

Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. 31 Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.
LUCAS 12:30-31

BATALLE CONTRA SU PECADO Y ALIMENTE SU ESPÍRITU, PARA ASÍ PODER ALCANZAR LA VERDADERA META QUE ES LA SALVACIÓN DEL ALMA. PUES NO ES COMO MUCHOS DICEN, QUE YA SOS SALVO Y NO PODES PERDER LA SALVACIÓN, SINO QUE COMO DICE LA PALABRA: QUIEN PERSEVERE HASTA EL FIN, ÉSE SERÁ SALVO; Y QUE SI PERSEVERAMOS HASTA EL FIN, DIOS NO BORRARÁ NUESTRO NOMBRE DEL LIBRO ETERNO DE LA VIDA; O COMO EL APÓSTOL PABLO QUE DIOS LE DEJÓ EL “AGUIJÓN EN LA CARNE” PARA QUE NO SE ENVANEZCA.


SI ENTIENDE QUE LA SALVACIÓN DE SU ALMA Y LA DE LOS DEMÁS ES LO MAS IMPORTANTE, Y QUE SU VERDADERA PATRIA ESTÁ EN LOS CIELOS, DELE LA GLORIA A DIOS Y DESECHE TODO LO QUE LE FRENE A ALCANZAR ESA META, AUN SU PROPIO “YO”.


Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.



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