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sábado, 15 de marzo de 2014

SI ES DEL ESPÍRITU PERMANECE, SI NO PERECE

Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

1 CORINTIOS 3:10-15


Amada de iglesia de Jesucristo, muchas veces somos confundidos creyendo que lo que sentimos proviene del Espíritu Santo, cuando en realidad proviene de nuestro corazón.

Una de las formas de saberlo, es si pese a las circunstancias nuestro amor continúa, y se basa en la obediencia a Dios, o si se basa en el sentimiento del corazón contrario al mandato de Dios. Pues por ejemplo no se puede decir que un matrimonio está basado en el amor del Espíritu si en las primeras dificultades que se presentan, este se destruye, o si alguno de los dos, habiendo comenzado en Cristo, se apartan de la obediencia a los mandatos del Señor, corriéndose del lugar y la responsabilidad que Dios estableció a cada uno. Como bien sabemos la mayoría de los matrimonios hoy en día son formados por el sentimiento carnal y no por Dios, aun dentro de las iglesias; pues si fuesen formados por Dios, permanecerían.

Ni hablar de aquellos que solo el deseo carnal y el interés es lo que los forma; aunque sea por una sola de las partes, ya deja de estar basado en el Espíritu, pues uno fue engañado, y el otro se engaño a si mismo.

(por eso vale hacer el paréntesis de que en la sociedad judía las parejas se comprometían y por un año no se veían; si ambos se conservaban fieles y en santidad hasta pasado ese tiempo, recién ahí se unían)

Así también nos toca pasar, a aquellos que procuramos vivir en el Espíritu, que muchas personas, incluso hermanos en la fe, al conocernos, nos amen y busquen la comunión con nosotros, pero una vez que nos conocen mas, y ven nuestra manera manera de vivir, en el Espíritu, no solo se les va ese “amor” que sentían por nosotros, sino que pasan totalmente al lado contrario, no pudiendo siquiera soportar nuestra presencia.

Así también mucha gente se acerca a la casa de Dios, por la necesidad o por el sentimiento, pero luego no continúan, porque no hay amor verdadero, del Espíritu, en sus corazones. Si creemos no tener de ese amor, el Señor dice: PEDID, Y SE OS DARÁ (MATEO 7:7).

CONTINUANDO CON LOS EJEMPLO ANTERIORES

No se puede decir que un matrimonio está basado en el amor del Espíritu totalmente, si ambos antes no aprendieron a ocupar el lugar que Dios les dio a cada uno, y a llevar la responsabilidad que Dios les dio; esto es en la mujer sujeción y respeto al marido, siendo columna del hogar, y en el marido el tratar a la mujer como a vaso mas frágil, siendo cabeza del hogar. También debieron aprender a no mostrar cuerpo ni su figura a nadie, sino guardarla para su esposo u esposa, usando ropas largas y holgadas, como santos y santas del Señor. Y muchas cosas mas que hacen a la persona que vive en el Espíritu; pues si no vivo en el Espíritu, no puedo luego formar un matrimonio unido en el amor del Espíritu; el cual PERMANECERÁ PARA SIEMPRE.

Esto no quiere decir que debamos ser perfectos antes de casarnos, pues jamás alcanzaremos la perfección estando en este cuerpo de carne; pero si significa que debemos CRECER EN EL ESPÍRITU LO MAS QUE PODAMOS, PARA QUE LUEGO SEA ÉL QUIEN GOBIERNE Y DIRIJA CADA ÁREA DE NUESTRAS VIDAS, VENCIENDO EN TODA BATALLA CONTRA LOS SENTIMIENTOS DE LA CARNE.

Yendo al segundo ejemplo, no puedo decir que amo en el Espíritu a mi hermano, si cuando me ofende en alguna manera permanezco en enojo y falta de perdón contra él, debiendo ser lo correcto: corregirlo en el amor de Cristo, si fuese posible, y si permaneciera en error sin entender, apartarme de Él y orar con ferviente amor por su alma para que salga del error en el que está. Tampoco puedo decir que amo a mis hermanos en la Fe en el Espíritu, si cuando alguno me corrige, me ofendo y no quiero escucharlo mas; siendo que el que vive en el Espíritu es el que tiene la verdadera sabiduría, y la verdadera sabiduría es amar la corrección.

TODO LO QUE ESCAPE EN ALGÚN PUNTO A LOS MANDAMIENTOS DE DIOS, DEJA YA DE SER DEL ESPÍRITU. POR ESTO ESCUDRIÑE LA PALABRA Y ESFUERCESE POR OBEDECERLA.

ORE FERVIENTEMENTE A DIOS PARA QUE ÉL LE DE SABIDURÍA Y PUEDA SABER SI LO QUE ESTÁ EN SU CORAZÓN ES DEL ESPÍRITU O ES DE LA CARNE.

DIOS LE BENDIGA AMADO Y AMADA DE DIOS.




Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.



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