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sábado, 29 de marzo de 2014

LA SANA DOCTRINA SE SUFRE

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.

2 TIMOTEO 4:1-5


¿Cree que es palabra mía? ¿no dice aquí que vendrá tiempo en que no sufrirán la sana doctrina y se volverán a sus concupiscencias?, entonces si lo dice la Palabra, es porque así es. LA SANA DOCTRINA SE SUFRE.
Y ¿por qué se sufre?. Porque nuestra carne es la que sufre, pues la Sana doctrina es la enseñanza de Jesucristo, la cual trajo del Padre; esta enseñanza, que es la ley de Dios, es conforme al Espíritu, pero nosotros somos de carne, débiles; y no olvidemos que “la carne” y el “Espíritu” se oponen entre sí.

Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. 15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.

ROMANOS 7:14-16

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

GÁLATAS 5:16-17

Amada iglesia de Dios, sabemos por medio de la Palabra que cuando llegamos al camino de Dios es necesario tomar una decisión de cambio, pues el Señor nos recibe como estamos, pero el no puede habitar en nosotros hasta que no somos transformados por el Poder del Espíritu Santo. Esto no es algo “mágico” que hace Dios sin que nosotros hagamos nada, como perezosos y cómodos; pues si bien todo proviene de Dios, él nos manda a buscarle, y a esforzarnos, CADA DÍA, SIEMPRE, para obedecer sus mandamientos, para cuidar esa Salvación que nos compró nuestro Señor con su sangre, y para que todo nos vaya bien, mas allá de las tribulaciones necesarias.

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

1 CORINTIOS 2:14-16; 3:1-3

Muchas veces vemos dificultades que pasan muchos hermanos, y nosotros quisiéramos decirles tantas cosas que son necesarias que cambien en sus vidas. Pero sin embargo sabemos que no están preparados para recibirlas porque todavía son carnales, bebes en Cristo, rebeldes y faltos de obediencia. Otras veces como la situación lo requiere, pues están “en el fuego” en el precipicio por caer (JUDAS 22-23), les decimos lo que Dios nos manda conforme a Su Palabra, y no les gusta, porque no lo entienden, pues sus mentes son todavía carnales; y si bien han recibido el mensaje del Evangelio, y tal vez congregan, todavía no han muerto a su vieja manera de vivir, ni a su antigua mente carnal.

Dios creó leyes que ordenan la vida en todo el universo, leyes que no se pueden sobrepasar, como la ley de la gravedad, como la ley de la siembra y la cosecha (GÁLATAS 6:7-10), como la ley de que todos del polvo salimos y al polvo volveremos en el cuerpo (mas allá de lo que pase con nuestra alma según hayamos vivido), la ley que dice que quienes mienten vivirán engañando y siendo engañados (2 TIMOTEO 3:13) (parte de la ley de siembra y cosecha), la ley que dice que para recibir el Espíritu Santo es necesario obedecer a Dios en todo (HECHOS 5:32); leyes que siguen vigentes aun en los tiempos de la Gracia, pues si no todos nos burlaríamos de Dios, diciendo con nuestras obras y forma de ser: “total estamos en tiempo de gracia y Dios me perdona”; los tales serán condenados con mayor condenación por saberlo y hacerlo (otra ley que no puede ser quebrantada, SANTIAGO 3:1).

Tomando ejemplos del cumplimiento del pasaje de hoy, en nuestros tiempos, donde dice que se amontonarían maestros conforme a sus propias concupiscencias, podemos ver cosas tales como el propio espíritu que gobierna en la mujer común del mundo de querer mostrar su cuerpo y su figura, cuando Dios nos manda a tapar la carne de pecado (ROMANOS 8:1-14) por amor a nuestros hermanos (1 CORINTIOS 8:9), pues aun con la mente se comete adulterio dice la Palabra (MATEO 5:27-30) y quien haga pecar a uno de los pequeñitos del Señor recibirá la ira de Dios (LUCAS 17:1-4 y MARCOS 9:42-50), si no se arrepiente a tiempo; y esto lo vemos en “hermanas” carnales, no transformadas por el poder de Dios, sino viviendo una simple emoción pero no un sincero amor por Dios.

También vemos el caso de “hermanos” que siguen amando mas al dinero que a Dios, y dudando de la prosperidad de Dios, los cuales niegan el diezmo por concupiscencia, como si fuese una ley difícil de llevar, cuando en realidad es un acto de Obediencia, de Fe y de Amor por la obra de Dios, creyendo que Dios le dará al ciento por uno, para compartir con la obra y con los necesitados (por supuesto procurando sembrar en “buena tierra”). Y siervos que jamás los dieron siendo “ovejas” y que les resulta mas cómodo ahora traicionar a Cristo abandonando a las ovejas por unas monedas, para ir a trabajar al mundo, no confiando en que Dios los sustentará, pues no desean pasar la prueba de lo poco, de fidelidad a Dios, aun en la escasez, ni ofender a los “hermanos” (pues aun nos han dicho que prefieren pedir solo ofrendas y de esa forma dan más, contradiciendo el mandato de Dios que sabe porque lo puso, a causa de los corazones DUROS, VANIDOSOS, E INCRÉDULOS).

Y para no hacer este mensaje tan largo tomamos un último ejemplo, en el cual vemos iglesias que solo se preocupan por la cantidad de almas, y no por el crecimiento de ellas para Salvación; usando métodos carnales para atraer a la gente, en lugar de predicar la Verdad sin mancha, para que la reciban aquellos que quieran escuchar, a quienes Dios quiera llamar.

43 Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; 45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. 46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y EL SEÑOR ANADÍA CADA DÍA A LA IGLESIA LOS QUE HABÍAN DE SER SALVOS.
HECHOS 2:43-37

NO OLVIDEN, AMADA IGLESIA, QUE DIOS NO LLEVARÁ A AQUELLOS QUE SOLO DE LABIOS LO RECIBAN EN SU CORAZÓN, SINO A AQUELLOS QUE LO DEMUESTREN CON SUS OBRAS, A FRUTOS MADUROS (APOCALIPSIS 14:14-20), A AQUELLOS QUE PERSEVEREN HASTA EL FIN EN OBEDIENCIA A TODOS LOS MANDAMIENTOS DE DIOS (MATEO 24:11-13).

TODOS TENEMOS DEBILIDADES Y CONCUPISCENCIAS CONTRA LAS CUALES DEBEMOS BATALLAR CADA DÍA. BATALLA CONTRA TU CARNE, VENCIÉNDOLA CON EL PODER DE CRISTO. PERO RECUERDA QUE CRISTO NO TE DARÁ EL PODER PARA VENCER, SI NO OBEDECES A SUS MANDAMIENTOS.
NO SEAS CÓMODO, NO TE CONFORMES A LO QUE TU CARNE QUIERE; DIOS TE AMA Y QUIERE VERTE UN VENCEDOR.

RECUERDE, LA QUE SUFRE ES NUESTRA CARNE, Y NOSOTROS NOS GUÍAMOS POR EL ESPÍRITU, PUES DEL ESPÍRITU COSECHAREMOS VIDA, MAS SI NOS GUÍAMOS POR NUESTRA CARNE COSECHAREMOS MUERTE (ROMANOS 8:6).

GOZESE EN EL ESPÍRITU.



Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.



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