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viernes, 31 de enero de 2014

DEJARLO TODO POR CRISTO

14Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella. 15Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella.16Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos. 18Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más. 19Anduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén; y aconteció que habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de ellas, y decían: ¿No es ésta Noemí? 20Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. 21Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido? 22Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.

RUT 1:14-22


Dios los bendiga mis amados hermanos, en este mensaje hablaremos de dos mujeres que se quedaron solas, pero que volvieron a su pueblo y a su Dios, con las manos vacías, y fueron grandemente bendecidas.

Noemi, su marido Elimelec y sus hijos, dejaron su pueblo y se fueron a Moab porque allá había alimento, y en aquel lugar perdió a su esposo. Sus hijos tomaron esposas moabitas, y finalmente también ellos murieron; y estas tres mujeres quedaron solas y desamparadas. Noemi pidió a sus nueras que volviesen con sus familias y sus dioses, y Orfa lo hizo, mas Rut se quedó con su suegra respondiendo que solo la muerte haría separación entre ellas dos, y que su Dios sería su Dios.

Mis hermanos amados veamos que nos enseña esta Palabra; en primer lugar que no debemos abandonar el lugar donde el Señor nos puso por nada, menos por dinero; es fundamental que no nos apartemos de la iglesia donde está el pueblo de Dios y la Presencia de nuestro Padre Celestial, porque apartados de ÉL nada podremos hacer, y lo que es peor al final podemos inclusive quedar con las manos vacías como le pasó a Noemí, a causa de nuestra desobediencia, de nuestra falta de FE.

Lo segundo que nos enseña es que, si hemos cometido el error de apartarnos de Dios lo mejor que podemos hacer es volvernos a ÉL como lo hicieron estas mujeres. No permita que la vergüenza, la soberbia o el orgullo le impidan volver a la iglesia, pues Dios le está esperando para perdonarle y volverle a bendecir.

Iglesia amada, la obediencia trajo bendición a las vidas de estas mujeres, y fíjese especialmente en RUT, que siendo una moabita que no pertenecía al pueblo de Dios dejó todo, su pueblo, sus dioses, su familia, todo absolutamente para seguir un Dios al que apenas conocía; y esto fue tan agradable a los ojos de nuestro Padre Celestial, que esta mujer que no pertenecía al pueblo escogido, por su fidelidad y obediencia fue incorporada al pueblo de Dios hasta el punto de llegar a ser parte de la genealogía de nuestro mismo Señor Jesucristo; pues fue la bisabuela del rey David, del cual según la carne desciende nuestro Salvador. Y no solo esto, sino que de ser una viuda que recogía de lo que quedaba en un campo para comer, pasó a ser la dueña de esos campos. Recomiendo leer todo el libro de Rut que será de mucha edificación para su vida.

Amados hermanos es digno de ser seguido el ejemplo de Rut, una mujer valiente que no dudó en dejarlo todo por causa de nuestro Dios.

NADA, ABSOLUTAMENTE NADA ES MAS IMPORTANTE QUE NUESTRO DIOS, POR TANTO, COMO RUT, DEBEMOS DEJARLO TODO POR CAUSA DE JESUCRISTO, PARA COMO ELLA SER PARTE DE LA FAMILIA DE CRISTO POR SIEMPRE.

QUE LA PAZ DEL SEÑOR GUARDE NUESTROS CORAZONES EN CRISTO JESÚS.



Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.



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