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jueves, 12 de diciembre de 2013

¿TIENES HAMBRE DE JUSTICIA? CUIDA TU SALVACIÓN

Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios? 25Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos. 26Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? 27Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.
MARCOS 12:24-27


Amada iglesia quiero resaltar esto tan importante y que es el comparar 70 u 80 años promedio de vida en esta tierra con la eternidad. Eternidad en los cielos o eternidad en el infierno.

Qué sentido tiene perder la Salvación, la eternidad en el Cielo, por cosas de esta tierra, como nuestras costumbres, orgullo, propios pensamientos y sentimientos del corazón, cuando lo que está en el medio es nuestra alma, la cual es eterna.

Es lamentable ver aquella gente que no cree en la vida eterna y en el juicio venidero, en que debe salvar su alma de la perdición. Pues no creen por comodidad, pues es mas fácil hacer lo que a uno bien le parece y creer en mentiras como la reencarnación, para desligarme de todo compromiso con Alguien superior.

Mucho se quejan las personas de la injusticia en esta tierra. Personas que son asesinadas, violadas, esclavizadas, torturadas, robadas, y tantas cosas mas sin haber justicia en esta tierra a causa de las autoridades corruptas que hay por todo el mundo.

Pregunto yo ¿acaso un Dios tan grande que creó todas las cosas que vemos en perfecta armonía y con leyes hechas para la permanencia de la paz y el equilibrio natural podrá haberse olvidado de darle justicia y perfección a su creación mas grande, como lo es el ser humano?, no. Las personas soberbias alejadas de Dios ni siquiera ven esta razón, porque, como dice la Palabra:

sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, 4y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. 5Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, 6por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
11Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! 13Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
2 PEDRO 3:3-7,9-13

Por lo tanto muchas personas podrán escaparse en esta vida de la “justicia terrenal” pero nadie podrá burlar la JUSTICIA CELESTIAL.
Dios creó al hombre con la posibilidad de ser libre, de elegir lo que quería hacer; sin embargo al final de su vida o al final de los tiempos, cuando llegue el día del juicio de Dios, cada uno será juzgado conforme a sus obras. Pero recuerda, nadie se salvará por las obras sino por la Fe en el Hijo de Dios el cual se dio a si mismo en rescate para los que creen en Él y le obedecen; sabiendo también que la Fe sin obras es muerta. Y sin Fe es imposible agradar a Dios; pero Fe en el Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo.

Dios tenga misericordia de aquellas personas que no tienen a Cristo en el corazón, que puedan conocerle y aceptarle. Pues de esta manera muchos que hoy están sufriendo por la injusticia terrenal, podrán tener paz arrepintiéndose delante de Dios y siendo perdonados, perdonando a los que les hicieron daño, sea cual sea la ofensa, y aun amando a sus enemigos; pues una vez que conocemos a Dios, y de la condenación eterna, el infierno no se lo deseamos ni a nuestro peor enemigo, porque de allí ya no hay salida ni lugar al arrepentimiento. El tiempo es ahora. Y es aquí donde los hijos de Dios vivimos en paz en medio de las tormentas, sabiendo de lo que nos aguarda en los cielos si vivimos conforme a la Voluntad de nuestro Dios.

¿Y de qué manera?

Eligiendo en nuestra libertad el obedecer a todos los mandamientos de Dios, los cuales son vida y nos llevan a la Salvación de nuestra alma y menospreciando nuestra vida aquí en la tierra para así ganar la vida eterna. Mas obedeciendo a Dios y haciendo frutos dignos de arrepentimiento, demostrando que es el Hijo de Dios quien habita ahora en nosotros.

Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. 8Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;

HEBREOS 5:7-9


AMADO HERMANO Y AMADO LECTOR, NO DESPRECIE EL TIEMPO QUE VIVIMOS DE GRACIA Y MISERICORDIA DE DIOS, SABIENDO QUE DIOS ES PACIENTE Y NO SE OLVIDA DE SUS PROMESAS, PERO QUE NO PODRÁ SER BURLADO POR NADIE. NO DESPRECIES EL AMOR DE DIOS.

PUES EN EL VERSÍCULO 13, DE 2da DE PEDRO CAPÍTULO 3, NOS RECUERDA QUE EN LA TIERRA Y LOS CIELOS QUE NOS ESPERA, SI SOMOS OBEDIENTES, MORA LA JUSTICIA.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
MATEO 5:6



Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación. 



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