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domingo, 23 de junio de 2013

DIOS QUIERE OÍDOS QUE OIGAN

Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Así ha dicho Jehová: Así haré podrir la soberbia de Judá, y la mucha soberbia de Jerusalén. Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno.
JEREMÍAS 13:8-10

¡Qué fuerte que es este mensaje que el profeta Jeremías tuvo que dar a su Pueblo! ¿Sabía usted que este profeta era despreciado por su pueblo y que muchos querían verlo muerto para no escuchar lo que les decía? A este varón de Dios le tocó llorar mucho por la dureza de corazón y la rebeldía de su pueblo y sufrió tanto que en un momento de su vida deseo no haber nacido, porque de su boca solo salían palabras de destrucción y castigo; y hasta le dijo a Dios, que no hablaría mas en su nombre. Sin embargo, su Amor por Dios y por su Pueblo eran tan grandes que no podía callar. Era necesario advertir al pueblo rebelde y soberbio lo que le iva a pasar por no oír a Dios, por si quizás escucharen y se arrepintiesen de su maldad, y así, Dios retrocediere del castigo que ya estaba determinado como consecuencia de esa rebeldía.

Estos tiempos son parecidos a los del profeta Jeremías, hay muchos que no quieren oír las Palabras de Dios, porque estas les dicen que sus obras no son buenas y que tienen que dejarlas. Jesucristo no cambia, es el mismo ayer, hoy y siempre; pero hay algo que aunque no cambia tampoco, está siempre creciendo, y es la maldad.

No podemos pretender ser cristianos y no diferenciarnos notoriamente del mundo. Nuestra forma de vivir, nuestras actitudes, nuestro vestir, nuestro andar, todo debe ser diferente a lo que éramos antes de conocer a Dios.

Quién no quiere escuchar a Dios, sus correcciones, sus exhortaciones, anda en la vanidad de su mente, y en las imaginaciones de su corazón, como dicen estos versículos, y los tales para ninguna cosa sirven dice el Señor.

Es fundamental para nosotros los cristianos, tener buenos oídos para oír a Dios y Su Voluntad. Pensemos menos y escuchemos mas, pero no a satanás y a sus demonios, que también nos vienen a hablar, sino para escuchar a Dios y a sus siervos.

No seamos como el pueblo de los tiempos del profeta Jeremías, que lo querían matar, porque no querían escuchar lo que les decía, que aunque era un mensaje doloroso de exhortación y castigo, era verdadero. Abramos nuestros oídos, estemos atentos y escuchemos lo que el Señor nos habla; es necesario que seamos corregidos para conservar esta Salvación tan grande.

El mensaje de estos tiempos, es un mensaje de Amor, Jesucristo murió para que seamos salvos pagando precio de sangre por nuestras almas; y resucitó para juntamente con Él tengamos vida eterna. Pero hay otro mensaje que también es de Amor; es necesario vivir una vida de santidad a través de la obediencia a la verdad, que son los mandamientos que el Señor nos dejó en su santa doctrina, para no perder esa preciosa Salvación que nos regaló a precio de sangre.

CUIDA TU SALVACIÓN, CUIDA TU ALMA. TEN OÍDOS QUE OIGAN. Dios te bendiga.

"EL QUE TENGA OIDOS PARA OIR QUE OIGA"


 
Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.



MINISTROS PASTORES YOZZIA