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martes, 11 de junio de 2013

CRECER EN EL ESPIRITU PARA VENCER

Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.
JUAN 13:36-38



Dijo el Señor Jesús a sus discípulos "Orad para que no entreís en tentación, el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil".

Simón Pedro, en su gran amor al Señor, sentía que era capaz de dar su vida por ÉL, porque ciertamente su espíritu estaba dispuesto a dar la vida por Cristo, mas Jesucristo, que conocía el corazón de Pedro, sabía que todavía no estaba preparado para hacerlo, pero que un día lo iba a seguir.

La carne de Pedro, es decir, los deseos y las debilidades de su cuerpo, aún lo dominaban; no había crecido espiritualmente lo suficiente como para que su espíritu gobierne a su carne.

Había además algo fundamental que todavía no había ocurrido en la vida de Pedro, ni de ninguno de los apóstoles, que era la venida del Espíritu Santo para morar en su corazón. Nadie que no esté lleno del Espíritu Santo podía ser capaz de dar su vida por Cristo.

Muchas veces, como Simón Pedro, nosotros creemos que estamos preparados para servirle al Señor en determinadas tareas, mas el apresuramiento hace, que como Simón Pedro, ante el primer ataque de satanás, retrocedamos y/o neguemos al Señor.

Si sentimos en nuestro corazón, de parte de Dios, que vamos a hacer alguna obra en su Nombre y para su Gloria, seguramente lo haremos; pero no tenemos que apresurarnos, sino prepararnos para ello en conocimiento de la Palabra, en oración, creciendo espiritualmente y fortaleciéndonos en Fe; para que cuando estemos listos, el Señor nos envíe y podamos cumplir con la misión que nos encomendó, sin que ningún obstáculo que satanás nos ponga en el camino pueda detenernos.

Los sueños que Dios nos dio, se cumplirán; solo tenemos que esperar el tiempo de ÉL; mientras tanto crezcamos en Fe, en Amor, en Obediencia a su Palabra, en llenura del Espíritu Santo, y en todos sus dones. Dios te bendiga.
 
 
 
Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.



MINISTROS PASTORES YOZZIA