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lunes, 20 de mayo de 2013

UN AMOR INCOMPARABLE

Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
 
ROMANOS 5:6-9
 

 
Recuerdo que, mirando un noticiero, escuché que una mujer embarazada tenía que decidir entre su vida y la vida de su bebe, y que esta Mamá había escogido ofrendar su vida para que su Hijo viviese. Recuerdo también, como se exaltó ese hecho como algo digno de admiración y como una gran obra de Amor.

Ciertamente, como dice en la carta a los Romanos, en algunas ocasiones escucharemos que alguien dio su vida por una persona buena, como lo es el caso de una Madre por su Hijo; sin embargo, difícilmente escucharemos que alguien de bien, de su vida por lo que el mundo llama una mala persona.

Lamentablemente, muchos se acercan a Dios para satisfacer sus necesidades, ya sean materiales o espirituales; pero pocos son lo que pueden entender el gran Amor que Dios tuvo y tiene hacia nosotros.

La Biblia nos dice que, "por cuanto todos pecamos, todos estábamos destituidos de la Gloria de Dios", y que siendo pecadores, ahora éramos enemigos del Altísimo.

Más hermanos, Dios no nos desechó, sino que vio nuestra debilidad, que aunque quisiéramos, no podíamos dejar de pecar, por lo cual todos estábamos condenados a la muerte, por la Ley escrita en el tiempo de Moisés que dice, "la paga del pecado es la muerte".

El gran Amor de Dios actuó, envió a su Hijo unigénito como Cordero, quien derramó su sangre para que por ella todos fuésemos justificados de nuestros pecados. Su sangre fue el precio de nuestra libertad.

Mis hermanos amados, ¿qué piensa Ud. de esta gran Verdad?

Jesucristo, no murió por los buenos, sino por los impíos y pecadores, entre los cuales también estábamos nosotros antes de recibirlo en nuestro corazón como Señor y Salvador de nuestras vidas. Jamás he escuchado que alguien de su vida por Amor a su enemigo, ni mucho menos escuché que un Padre entregue a Su Hijo Amado y Único en sacrificio por sus enemigos, y eso es lo que hizo nuestro Padre Celestial por Ud. y por mí.

Si todos pudiésemos entender este Amor incomparable y perfecto, verdaderamente nuestro corazón caería rendido a los pies de nuestro Salvador, incondicionalmente, sin negarle nada.

La única forma de ser salvo de la ira de Dios, es haber sido justificado por la sangre de Jesucristo; quien no lo ha recibido como su Señor y Salvador, ha pasado por el bautismo de inmersión, arrepentido de sus pecados y ha comenzado una nueva vida de Fe y Obediencia a Su Palabra, no será justificado por la sangre de Cristo, y no podrá ser librado de la ira de Dios, que conforme a las señales que están escritas en la Biblia, está mas cerca que nunca de descender sobre los moradores de la tierra que desprecien o pisoteen la Sangre de Cristo.

Es tiempo de valorar lo que Dios ha hecho por nosotros, y permanecer en ÉL, por AMOR y no por el interés de las Bendiciones; estas son añadidas a aquellos que con corazón sincero y humillado buscan primeramente el Reino de Dios y su Justicia.

Hermano, si ha comprendido el Gran Amor de Dios hacia Ud. y parte de este Amor vive dentro de su corazón, los demás lo notarán, porque su rostro reflejará a Cristo; y el Señor le verá en incondicional Obediencia hacia Su Palabra, "Si me amáis, obedeced mis mandamientos".

No menosprecie semejante sacrificio, aprenda a valorarlo.
Recuerde:

"QUIEN NO TENGA AMOR DE DIOS EN SU CORAZÓN, NO ENTRARÁ EN SU REINO"


Ahh! No olvide que el Amor de Dios es muy diferente al del mundo.
 
Si todavía no ha recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador, pero su corazón ha sido tocado por esta Palabra, al final de esta nota encontrará una oración, repítala en voz alta y de todo corazón; y luego contáctenos y le diremos que es lo que Dios quiere que haga, conforme a Su Palabra. Dios los bendiga.
 
 
 

Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9)

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.




MINISTROS PASTORES YOZZIA