Translate

viernes, 10 de mayo de 2013

CON FE Y OBEDIENCIA ALCANZAREMOS LA VICTORIA

Cuando oyó esto Jabín rey de Hazor, envió mensaje a Jobab rey de Madón, al rey de Simrón, al rey de Acsaf, y a los reyes que estaban en la región del norte en las montañas, y en el Arabá al sur de Cineret, en los llanos, y en las regiones de Dor al occidente; y al cananeo que estaba al oriente y al occidente, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al jebuseo en las montañas, y al heveo al pie de Hermón en tierra de Mizpa. Estos salieron, y con ellos todos sus ejércitos, mucha gente, como la arena que está a la orilla del mar en multitud, con muchísimo caballos y carros de guerra. Todos estos reyes se unieron, y vinieron y acamparon unidos junto a las aguas de Merom, para pelear contra Israel. Mas Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos, porque mañana a esta hora yo entregaré a todos ellos muertos delante de Israel;
                                                                                     JOSUÉ 11:1-6


Cuando leía estos versículos pensaba en la gran Fe que Josué demostró tener en cada batalla que enfrentaba para poseer la tierra prometida. Pensaba también en la grandeza del Poder de Dios, toda aquella gente que era en cantidad como la arena del mar, fue como nada delante de ÉL.

Muchas veces se presentan batallas en nuestras vidas, y seguramente que en la mayoría de ellas, los enemigos no son tantos como los que tuvo que enfrentar Josué, sin embargo, nos es necesaria la Fe que tuvo este varón de Dios para vencer; él no dudó, sino que creyó en todo lo que su Dios le decía y con su Fe demostró también que creía que su Dios era mayor que cualquier enemigo.

Hermanos amados no se si recuerdan, que este Josué fue el mismo que detuvo el sol y la luna por medio de su poderosa Fe en Dios; "Sol, detente en Gabaón; y tu, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos" (Josué 10:12-13). Y es el mismo Josué, que cuando vio a los gigantes de la tierra prometida dijo: "los comeremos como a pan". ¡Cuánto Dios puede hacer cuando hay Fe suficiente en sus hijos!

Hermanos amados lo importante no es lo grande de nuestros enemigos, o la cantidad o el poder que ellos tengan; tampoco lo fundamental es el Poder de nuestro Dios, que ya sabemos que es superior a todo lo que exista porque que no hay nadie mayor que ÉL; lo realmente importante para ser vencedores en las batallas, es cuán grande sea nuestra FE.

Josué vencía porque creía realmente que su Dios era Todopoderoso, esta Palabra no estaba solo en sus labios, sino también en su corazón, él realmente creía en un Dios Todopoderoso que lo protegía y le hacía vencer a todos sus enemigos.

Pero Josué no solo tenía una gran FE, sino también era OBEDIENTE en TODO lo que Dios le mandaba que hiciese, como cuando le dijo: "Mira que te mando que te esfuerces y que seas valiente, pero muy valiente" y "Medita en mi ley de día y de noche para que todo te vaya bien". Nos es necesaria también la Obediencia para alcanzar la victoria.

FE Y OBEDIENCIA, una perfecta combinación y fundamental para ser Mas que Vencedores.

Hermanos amados la Biblia está llena de ejemplos que nos demuestran que con Fe y Obediencia todo es posible; observe a varones como Moisés, Daniel, Ananías, Azarías y Misael entre otros, que por su obediencia fueron librados de una nación poderosa, de leones hambrientos y de hornos ardientes.

¿Usted se puso a pensar, porque hoy no ocurren tantos milagros de la magnitud de los que ocurrían en aquellos tiempos? ¿Será que no hay Fe suficiente como entonces? ¿O será que no hay Obediencia en el Pueblo de Dios, como para que se manifieste su Gloria en abundancia?

La respuesta búsquela en su corazón hablando con el Señor y meditando en su Palabra. Yo ya la encontré, pero le dejo que Usted la piense por sí mismo en presencia del Espíritu Santo de Dios. Estoy seguro de que Usted también ya la sabe.

Que Dios te bendiga amada Iglesia de Jesucristo.


Si quieres ser Hijo de Dios es necesario hacer la siguiente confesión de FE (Romanos 10:9):

“Señor Jesucristo te recibo como único Señor y Salvador de mi vida; perdona mis pecados y ayúdame a seguirte todos los días de mi vida junto con mi familia”.

Si ya lo hiciste, te bendecimos y bienvenido a la familia de Dios. Contáctanos y te diremos que hacer a continuación.


MINISTROS PASTORES YOZZIA