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miércoles, 24 de abril de 2013

NO LE DÉ UN LUGARCITO, ¡ENTRÉGUELE SU VIDA COMPLETA A CRISTO!


"El respondiendo les dijo: Porque a vosotros os he dado saber los misterios del Reino de los Cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado."
                                                                                                                     MATEO 13:11

En el primer versículo se nos presenta una inmediata pregunta: ¿Por qué no todos logran entender, ni les son revelados los misterios de Dios?

Cuando no estamos dispuestos a cambiar de vida, ni a obedecer a lo que Dios nos manda, no podremos jamás entender Su Palabra, ni conocer las maravillosas cosas que El Padre Celestial tiene preparada para sus hijos.
Dice la Palabra de Dios en 1 Corintios 2:14

"Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente."

Mis hermanos y lectores, esto no es sólo para o por las personas del mundo no creyentes, si no también para los hermanos en Cristo en todos los niveles espirituales; en hermanos/as nuevos/as en El Camino de Dios, como así también en cristianos de más de 20, 30 o 40 años de iglesia, de conocer El Camino de Dios; con falta de discernimiento espiritual.

Muchas veces, al predicar a personas que no son de la FE en Jesucristo, nos hemos encontrado, o te encontrarás, con respuestas tales como: ¡No creo en Dios! o ¡Creo en mi Dios y no en tu Dios!, ¡Mi Dios a mi manera!, ¡Creo en Dios pero no en la Biblia!, ¡La Biblia la escribieron los hombres! (absurdo total), y muchas otras similares. Estas respuestas claramente son consecuencia de la soberbia, al no estar dispuestos a humillarse y entender que existe un Dios, superior, El Único, EL CUAL NOS CREÓ  y creó todas la cosas, al que se le debe obediencia; por lo cual, siempre terminan contradiciendo, aún fuera de toda lógica, toda verdad que usted pueda trasmitirle, y la Biblia, por no gustarles lo que en ella está escrito; y le desprecian a usted por ser un hijo de Dios OBEDIENTE, ya que ellos no le obedecen a nadie, sino que son presos del pecado, de la corriente de este mundo, de la sociedad corrupta y de la voluntad de satanás, que es una misma cosa.

Pero... para poder seguir con la segunda parte de esta enseñanza/mensaje/exhortación, releamos la segunda mitad del versículo 11 de Mateo 13 (sin dejar de lado el verso de 1 Corintios que antes hemos citado): 
"Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado."

Al principio de haber conocido el camino de Dios, no lograba entender claramente este versículo. Más, al crecer en el Espíritu, El Señor me lo ha hecho entender. A la vista de un hombre natural o carnal, como dice la Biblia, este verso parece egoísta, ¡Cómo es que al que tiene se le dará más, y al que no tiene se le quitará!. Recuerde mi hermano que la verdadera riqueza no está en poseer muchas bienes materiales, sino en poseer sabiduría de Dios, la cual nos lleva a vida eterna.
Dice la palabra de Dios que "quien no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él."(Marcos 10:15)

¿QUÉ QUIERE DECIR TODO ESTO?

Cuando usted escucha la palabra de Dios y la toma para su vida, y la pone por obra, sin cuestionamientos, ni peros, tal y como un niño recibe la enseñanza de su padre, Dios le enseña mas y aprende más; pero cuando no obedece lo básico que ha escuchado, no recibe más, y lo que a recibido (o lo que tenía) le será quitado y terminará siendo su estado peor que el primero, por estar en rebeldía a la Palabra de Dios, ya en conocimiento de ella; diferente a la persona que nunca ha escuchado, ni recibido Palabra de Dios, la cual vive en completa ignorancia. Y esto no es porque Dios, como dicen muchos, "sea malo", todo lo contrario, el anhela nuestro arrepentimiento para poder bendecirnos; sino que al nosotros no querer renunciar al pecado, nuestros oídos ya no soportan la Palabra de Dios, ni la presencia del Espíritu Santo, por lo cual terminamos mas alejados de Dios que al principio, con un corazón de diamante, totalmente endurecido, con siete espíritus inmundos peores, como dice la Palabra (Mateo 12:45).

¿Y POR QUÉ TAMBIÉN EN CRISTIANOS DE MAS DE VEINTE DE AÑOS DE IGLESIA?

Porque no han muerto por completo a la vieja vida, no han dejado atrás tradiciones, deseos, costumbres, pensamientos personales; no han dejado por completo la rebeldía, no han aprendido verdadera obediencia, sin peros ni agregados; no han matado su YO, ni sepultado su orgullo. Le han dejado un lugarcito a Cristo en sus corazones pero no se han entregado por completo a ÉL, ni lo han puesto en primer lugar. Y esto, nos los deja tener pleno conocimiento de la Voluntad ni de los misterios de Dios, y los lleva a caer en graves errores, e incluso en condenación.
Por esta razón se suscitan (producen) divisiones en el Pueblo de Dios, se desprecian o rechazan mensajes del Señor, y predicadores consecuentemente, pues para ellos son locura y no los pueden entender; y cada uno arma, predica y/o vive un cristo a su manera, cuando Cristo es uno sólo y su Palabra una es.

CONCLUSIÓN:

Muera por completo a su YO, no desprecie a Cristo, ni tampoco le dé un lugarcito, ni el momento de los cultos de la semana solamente; ENTRÉGUELE SU VIDA COMPLETA.

La Palabra de Dios dice en Ezequiel 47 que había un Río que salía del Templo de Dios, y que en su principio se podía cruzar con las aguas hasta los tobillos, mas adelante con las aguas hasta las rodillas, luego hasta los lomos, y al final ya no se podía cruzar sino a nado.
Quien no ha entrado en el Río de Dios, (en Su Camino, con el Espíritu Santo), no entenderá al que lo hace hasta los tobillos, este, no entenderá al que lo hace hasta las rodillas, este otro, no entenderá al que lo hace hasta los lomos, ni este último entenderá al que se sumerge por completo. Y si no nos sumergimos por completo en el Río de Dios, en total obediencia, no alcanzaremos a llegar hasta el fin ni a conservar la Salvación. Amén.